Recientemente hubo un cambio en los Crypto ETF, que quizá merezca más atención que “quién será el próximo en solicitar un ETF”.

El 3 de septiembre, la SEC aprobó con ускорación la modificación de la Rule 5711(d) de Nasdaq Texas.

El punto clave es un solo número: 15%. La nueva regla permite que los Commodity-Based Trust Shares que cumplan los requisitos asignen hasta el 15% de su NAV a commodities digitales o a ciertos valores que no cumplan los estándares generales de cotización originales.

En otras palabras, antes, para que un activo Crypto entrara en un ETF, a menudo tenía que cumplir por sí mismo todo un conjunto de requisitos de cotización.

Ahora esta puerta se ha abierto un poco.

Supongamos que un producto de cartera Crypto tiene el 85% de sus posiciones compuesto por activos principales que cumplen los criterios, y el 15% restante como máximo. En teoría, se podrían asignar algunos commodities digitales que aún no cumplen los estándares generales de cotización originales. ¿Qué significa esto? Que algunas altcoins en el futuro quizá ni siquiera tengan que esperar a que “aprueben su propio ETF spot” para poder entrar primero, con una pequeña posición dentro de un fondo de cartera, en una cuenta de valores tradicional. Y este cambio no se limita solo al 15%.

La norma de Nasdaq aprobada previamente por la SEC también permite que los Commodity-Based Trust que cumplan los requisitos adopten una estrategia de gestión activa.

Si se ponen juntas estas dos novedades, el margen de imaginación cambia por completo:

Antes, los Crypto ETF se parecían más a:
BTC ETF, ETH ETF, SOL ETF...

Un producto apuesta por un activo principal. En el futuro, podría parecerse cada vez más a un fondo tradicional: el gestor administra una cesta de activos crypto, mantiene la posición central en los activos que cumplen los criterios y, además, utiliza hasta un 15% del espacio para asignar otros commodities digitales.

En realidad, esto no es completamente inédito.

Al aprobar la norma, la SEC señaló explícitamente que ya había aprobado antes algunos productos que asignaban hasta el 15% de la cartera a activos digitales que no habían sido aprobados previamente por la SEC como activo principal de inversión de un ETP.

Así que esto no significa que “la SEC de repente permita a todas las altcoins entrar en un ETF”. El cambio real es:

La regulación está transformando poco a poco los Crypto ETF, que antes se aprobaban caso por caso, en un conjunto de reglas de fondos que pueden operar en serie.

Eso puede ser incluso más importante que preguntar “¿quién será el próximo altcoin ETF?”.

Porque, una vez que la norma madure, Wall Street quizá ya no necesite crear un ETF distinto para cada moneda, sino lanzar directamente:

Crypto Top 10, fondos Crypto de gestión activa, productos de cartera Crypto de distintos sectores...

Para ese momento, la pregunta realmente importante podría pasar de:

“¿Cuándo tendrá ETF esta moneda?” se convierte en: “¿Esta moneda tiene资格 para entrar en ese 15% de la cartera?”

Por supuesto, ese 15% no es un pase libre de revisión para las altcoins. Los activos que entren en esa parte siguen sujetos a las reglas, y el llamado “digital commodity” también tiene una definición legal clara; los NFT, los objetos de colección y similares no entran en ese marco.

Pero la dirección ya está muy clara:

Los Crypto ETF están pasando de “una moneda, un ETF” a una mayor “combinación de activos y gestión activa”.

Si esta vía sigue ampliándose, la próxima ola de capital institucional que traigan los ETF quizá no pertenezca solo a BTC, ETH y otros activos que ya tienen productos independientes.

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