Kevin Warsh tenía participaciones en una empresa de stablecoins y en una docena de protocolos, llamó al Bitcoin el nuevo oro y se convirtió en el presidente más afable que la cripto haya tenido jamás. Luego, el Congreso preguntó si la Fed rescataría al sector en una corrida, y él dijo la única palabra que la industria no esperaba.
La frase más trascendental de la cripto de este mes no la dijo nadie en el sector. Se dijo en una sala de audiencias de la Cámara de Representantes el 14 de julio, por un presidente de la Reserva Federal dos meses después de asumir el cargo, respondiendo una pregunta de un congresista que ha pasado años como el antagonista más fiable de la industria. El representante Brad Sherman preguntó a Kevin Warsh si la Fed respaldaría a las empresas de criptoactivos en quiebra del mismo modo en que en 2008 apoyó a los fondos del mercado monetario. Warsh, que estuvo dentro de la Fed durante aquella crisis y ayudó a diseñar esos rescates, respondió: “No queremos estar en el negocio de los rescates, punto final”. Luego añadió que el objetivo es una situación en la que nadie reciba un rescate, incluida la cripto. La industria ha pasado una década asumiendo que, si ocurriera lo peor, la red de seguridad debajo del sistema tradicional se estiraría, aunque fuera con renuencia, debajo del sistema digital. El presidente más afable de la historia de la Fed acaba de decir que no lo hará, y los detalles de cómo lo dijo importan más que el titular.