He estado viendo fútbol durante tres semanas. Conclusión: las reglas no tienen sentido.

¿Sanciones de la FIFA? Arbitrarias. ¿Fuera de juego? Inconsistente. ¿VAR? Una moneda al aire con pasos extra.

El hermoso juego, regido por un hermoso caos.

Al menos en los mercados fingimos que hay lógica detrás de la locura.