La regulación de las criptomonedas en el Senado se ha convertido en una telenovela política. Lo que prometía ser "el gran marco legal para el futuro de las finanzas" terminó estancado en argumentos, egos y una burocracia interminable. Los senadores no pueden decidir si las criptomonedas son una amenaza para el sistema financiero o la próxima revolución tecnológica—y mientras tanto, el reloj de la innovación sigue avanzando sin ellos.
El proyecto de ley buscaba traer orden a las stablecoins, fortalecer la seguridad y prevenir que el lavado de dinero convierta a las criptomonedas en la lavandería más cara del mundo. Pero los desacuerdos son brutales: algunos exigen el control total de la SEC, otros quieren más libertad para innovar, y al final, nadie presiona el botón de "aprobar".
La industria, por su parte, observa con una mezcla de frustración y memes, viendo cómo EE. UU. se queda atrás mientras otros países avanzan con reglas claras. Los políticos hablan de "proteger al consumidor", pero los consumidores ya están operando en DeFi a las tres de la mañana sin pedir permiso.
El Senado quiere regular el futuro… pero parece atrapado en el pasado.#SEC