Bitcoin se desplomó. Todos huyeron. Yo me quedé.
Solía llamarlo estrategia: esas noches frenéticas pegado a la pantalla, las líneas de gráfico cortando como monitores cardíacos, las velas rojas devorando mi sueño. Pero la verdad? No estaba operando. Estaba reaccionando. Moviéndome por orden. Enganchado a la volatilidad. Atraído por la ilusión de dominio, no me di cuenta de que era solo otro insumo para la máquina del intercambio: mi liquidez, mis clics, mi tiempo.
No te necesitan para ganar. Te necesitan para quedarte. Quedarte el tiempo suficiente para sobreapalancar, para hacer clic por venganza, para creer que te lo mereces. Cada subida es cebo, cada caída una lección servida demasiado tarde. No es un mercado, es un mecanismo construido para extraer atención, no para recompensar la disciplina.
Luego vino el desplome. No el primero, pero sí el que hizo que todo tuviera sentido. Esta vez no entré en pánico. No presioné nada. Simplemente lo vi: claramente. Esto nunca fue trading. Esto fue distracción. Arte de rendimiento envuelto en falsa urgencia.
Así que dejé de perseguir señales. Elegí el silencio. Dejé de reaccionar y comencé a saber. Que el mercado grite. He terminado de bailar para su aplauso.#CreatorPad