No hablamos del billete, sino de la moneda.

Desde su creación en 1792, el dólar ha sobrevivido a dos guerras mundiales, una guerra civil, más de quince crisis financieras y cientos de intentos de ser reemplazado.

Su origen está en la Coinage Act de 1792, cuando el Congreso estadounidense estableció el dólar como unidad oficial y lo respaldó en plata y oro.

El objetivo: crear confianza en una economía joven y reemplazar la dependencia de la libra esterlina.

Durante la Guerra Civil, el gobierno emitió los primeros “greenbacks”: billetes sin respaldo metálico.

Fue una medida desesperada para financiar la guerra, y muchos pensaron que destruiría la moneda.

Sin embargo, el sistema resistió. Fue el primer gran ensayo del dólar fiduciario.

A inicios del siglo XX, el dólar ya había desplazado a la libra como referencia comercial.

Las dos guerras mundiales, lejos de debilitarlo, consolidaron su posición como refugio.

En 1944, los acuerdos de Bretton Woods lo convirtieron en el eje del sistema monetario internacional.

En 1971, el presidente Nixon puso fin a la convertibilidad con el oro.

El mundo anunció su “muerte”.

Pero el dólar no colapsó: se reinventó.

Sin ancla metálica, se volvió un sistema de confianza global sostenido por la solidez institucional de Estados Unidos.

Hoy el dólar domina todos los espacios de la economía global:

- 88 % de las transacciones en el mercado cambiario (BIS, 2025)

- 56–58 % de las reservas internacionales (FMI, 2024)

- 47 % de los pagos globales en SWIFT (2024)

A lo largo de la historia, muchos intentaron sustituirlo: el Bancor de Keynes, los Derechos Especiales de Giro del FMI, el euro, el yen, el yuan e incluso las criptomonedas.

Todos prometieron el fin del dólar.

Ninguno logró igualar su escala, su liquidez ni su infraestructura financiera.

Sin embargo, su hegemonía enfrenta nuevos desafíos:

fragmentación geopolítica, sanciones financieras, monedas digitales de bancos centrales y tensiones comerciales.

Pero mientras no exista una alternativa con la misma confianza y profundidad, el dólar seguirá al mando.

El dólar no ha sobrevivido por casualidad, sino por adaptación.

Cada crisis lo ha obligado a cambiar de forma, pero nunca de propósito.

Más que una moneda, representa un contrato de estabilidad global.

El dólar no es solo dinero.

Es una red de confianza, una institución, y el símbolo económico más poderoso del mundo moderno.#dolar #WriteToEarnUpgrade #USChinaDeal #FranceBTCReserveBill #CPIWatch $BTC $BNB $SOL