El mercado lleva meses poniendo a prueba la convicción: esa tortura a fuego lento en la que cada sesión te pregunta «¿sigues alcista?» y tienes que seguir diciendo que sí mientras te van exprimiendo poco a poco. Ese es el juego. El verdadero movimiento llega cuando todo el mundo está agotado, cuando la operación más dolorosa deja de resultar interesante, cuando por fin se acaba la cera caliente. Entonces es cuando cambia el posicionamiento y por fin cobras. Tener aguante importa más que adelantarse. El desgaste es lo que genera alfa.