Hay dos formas de jugar:

Ir contra el mercado: asumir que se equivoca, que ves algo que los demás no ven y apostar contra el movimiento.

Seguir al mercado: asumir que ahora mismo tiene razón, mantenerte del mismo lado y aprovechar lo que está funcionando.

Yo estoy en el segundo grupo. Al mercado no le importa lo que tú creas que debería hacer. El precio es la única verdad que paga. Sigue al mercado, respeta la tendencia y no discutas con lo que tienes delante.