Antes pensaba que la privacidad en las finanzas mediante blockchain significaba, sobre todo, ocultar información. Cuanto menos puedan ver los demás, más privada parece sentirse la red.
Pero esa suposición empieza a sentirse incompleta cuando entran en juego los contratos inteligentes.
Con Dusk, vuelvo una y otra vez a la tensión entre confidencialidad y verificación. Los sistemas financieros necesitan que la información permanezca protegida, pero también necesitan que las reglas sean verificadas por partes que quizá no estén autorizadas para ver todo. Esos objetivos suenan compatibles hasta que el flujo de trabajo se vuelve complicado.
Y eso cambia la pregunta para mí.
Tal vez la privacidad no consista realmente en decidir qué nadie debe llegar a saber. Tal vez se trate de decidir qué debe ser conocible, por quién y en qué etapa.
Esa distinción se vuelve aún más interesante cuando entran en el mismo diseño el staking con autocustodia y la seguridad para redes de PoS. Si los activos, los permisos, las condiciones y las recompensas pueden interactuar sin exponer detalles innecesarios, ¿dónde exactamente termina la verificación y empieza la divulgación?
No estoy convencido de que exista una respuesta clara.
El problema más difícil quizá no sea construir contratos confidenciales. Quizá sea definir el límite entre la información que necesita mantenerse privada y la información que necesita volverse verificable.
En algún punto, demasiada transparencia puede debilitar la privacidad. Demasiada confidencialidad puede debilitar la confianza.
Así que me quedo preguntando: ¿pueden las blockchains financieras demostrar lo suficiente sin revelar lo suficiente como para que la privacidad deje de tener sentido?
@Dusk #DUSK $DUSK