Las empresas automovilísticas empiezan a volver a montar los botones físicos.

No es un acto de “buena conciencia”, sino un cambio impuesto a la fuerza. La nueva norma obligatoria GB 4094 de la Administración de Industria y Tecnología exige que 19 funciones relacionadas directamente con la seguridad al conducir —como las luces direccionales, la palanca de cambios, el limpiaparabrisas, las luces de emergencia, el claxon y la llamada de emergencia, entre otras— lleven elementos de accionamiento físicos; no basta con operar desde la pantalla, además deben permitir el manejo sin mirar.

En Europa, Euro NCAP vincula los mandos físicos con la calificación de seguridad de cinco estrellas: si no se cumple, te descuentan una estrella.

Entonces, todos dieron marcha atrás en bloque: Volkswagen recuperó cinco botones físicos para el volumen, el caudal de aire, el calentador de los asientos, la temperatura interior y las luces de emergencia; el responsable de diseño admitió públicamente que “cancelar los botones físicos fue una decisión equivocada”; Mercedes dijo que, desde el GLC eléctrico, vuelve a colocar el mando giratorio; Porsche ya lo restauró tras la fuerte oposición de los clientes; e incluso Tesla, en el mercado chino, añadió de vuelta la palanca en el Model 3 de 2026.

En realidad, los usuarios ya lo habían explicado. Medios suecos hicieron pruebas: el tiempo para completar la misma acción usando la pantalla táctil es claramente mayor que con los mandos físicos. Conducir y querer ajustar el aire acondicionado y tener que bajar la mirada para buscar un submenú de segundo nivel… qué tan estúpido es eso. Quien haya conducido un coche 100% táctil lo entiende.

Esta frase llevaba diez años dicho y nadie le hizo caso, hasta que se convirtió en reglamento.

En tu coche, ¿qué función no debería convertirse en pantalla táctil?