Si no han escuchado esta historia, creo que les resultará interesante y probablemente muy útil.

Ronald Wayne, cofundador de «Apple Computer» y creador del primer logotipo de la compañía, vendió su participación del 10% por 800 dólares apenas 12 días después de fundar la empresa (el 1 de abril de 1976 se creó la compañía y el 12 de abril Wayne vendió su participación). Poco después recibió 1500 dólares adicionales por renunciar a cualquier reclamación. Según Ronald, no podía arriesgarse, porque los posibles problemas de Apple podrían llevarlo a deudas. Hoy, después de 50 años, la empresa Apple se valora en 4,57 billones de dólares, y la participación del 10% en 457 mil millones.

Nadie sabe en qué podría convertirse algo que hoy parece extremadamente arriesgado, pero precisamente esas inversiones, las más arriesgadas y posiblemente cuestionables, son las que dan lugar a las historias más interesantes.

Compren lo que otros temen, inviertan en aquello que puede convertirse en todo desde la nada, y no se apresuren. No hace falta «obsesionarse» con esos miserables 12 días: tengan paciencia o, simplemente, olviden sus participaciones durante algunos años.