El mercado estaba a la baja.
No se estableció un stop-loss.
El precio volvió, la emoción funcionó,
se perdió capital.
No es culpa del mercado.
Es la falta de disciplina.
Un stop-loss limita las pérdidas.
El trading sin stop-loss agota el capital.
Lección aprendida.
Próxima operación = riesgo primero.