Cuando acabas de entrar en una industria, no tienes nada. No tienes estatus, no tienes antigüedad, no tienes experiencia; lo único que puedes ofrecer a cambio es tiempo y fuerza. Mientras otros trabajan seis horas, tú trabajas diez; cuando los demás se quejan de estar cansados, tú sigues aguantando. En esta etapa no hay demasiados trucos de por medio: es cuestión de resistencia y condición física. Cuando la cabeza no te da para pensar, sigues dándole vueltas; cuando la mente no aguanta, sigues sosteniéndote. Todos los que consiguen resultados miran hacia atrás y esa época se parece mucho: no hay nadie que se haya abierto paso con “inteligencia” de un salto. Primero cambias fuerza por la oportunidad de entrar; cuando te estabilizas, entonces ya se puede hablar de otras cosas. Quien no pueda soportar este tipo de sufrimiento, básicamente se queda fuera de la puerta #ColdcardExploitHits$89MAcrossThreeWaves $BANK $KOMA