El nuevo año apenas se ha asentado, y el oro ya está recordando a los inversores por qué nunca pasa realmente de moda.
El 2 de enero, los precios del oro en toda India subieron, continuando la fuerza silenciosa que vimos hacia el final del año pasado. El oro de 24K subió a alrededor de ₹137,010 por 10 gramos, un aumento cercano al 0.9% desde el cierre anterior. No es un aumento dramático, pero lo suficiente como para señalar una demanda subyacente constante en lugar de ruido especulativo.
Las calidades de menor pureza siguieron el mismo camino. El oro de 22K se mantuvo cerca de ₹125,593, mientras que el de 18K se negociaba alrededor de ₹102,758 por 10 gramos. El patrón es consistente: los compradores están presentes en todos los segmentos, no solo en el extremo superior.
Lo que destaca es la diferencia de precio con Dubái. El oro indio sigue siendo notablemente más caro, y eso no es accidental. Los aranceles de importación, los impuestos locales y la fuerte demanda interna, especialmente al inicio de un año calendario, continúan manteniendo los precios elevados. Esto generalmente sugiere que la compra física no se ha secado.
A nivel global, el telón de fondo sigue siendo favorable. Un dólar más débil y la continua fortaleza en los mercados internacionales de lingotes están haciendo el trabajo pesado en silencio. No hay comercio de pánico aquí. Es más bien una lenta migración de regreso hacia la seguridad mientras los inversores reevalúan los riesgos macroeconómicos a principios de 2026.
Perspectiva del mercado:
El oro no está aumentando a gritos, pero no necesita hacerlo. Su atractivo en este momento radica en la consistencia. En un entorno donde las divisas, las tasas y la geopolítica aún se sienten sin resolver, el lingote está haciendo lo que mejor sabe hacer: mantener la atención sin exigir titulares.
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