En 2026, las stablecoins emitidas de forma privada se convertirán en una piedra angular de la infraestructura de pagos en cadena a nivel global. El enfoque se trasladará a versiones con características de privacidad integradas: divulgación selectiva, cantidades ocultas e incluso anonimato total entre remitente y receptor, impulsadas por demandas de liquidación prácticas.
Al proporcionar un activo digital común y estable, conectan redes dispares, mejoran la interoperabilidad, reducen los riesgos de divisas y apoyan la integración económica de África bajo iniciativas como el Área de Libre Comercio Continental Africana, unificando, en última instancia, el ecosistema de pagos fracturado del continente.