Me encantaría ver a Conor McGregor hacer un regreso. No solo por la pelea en sí, sino por lo que representa: superar probabilidades que parecen imposibles.

Hay algo poderoso en ver a alguien reconstruirse después de que todos lo hayan dado por acabado. La narrativa importa. La historia del regreso importa. Le recuerda a la gente que los contratiempos no son el final.

Ahora mismo necesitamos más de esa energía.