Los períodos de movimientos bruscos parecen peligrosos, pero en ellos el comportamiento a menudo es más directo.
Las reacciones son comprensibles, la tensión es evidente, las decisiones se toman bajo presión, pero basándose en cambios visibles.
El silencio actúa de manera diferente. La ausencia de eventos crea una sensación de vacío que se quiere llenar. Surge un impulso de actividad por la propia actividad, sin apoyo en la estructura de lo que ocurre.