Los datos de Paymentscan muestran una aceleración constante en el uso de tarjetas vinculadas a criptomonedas, reforzando que el mercado evoluciona más allá de la especulación financiera. Actualmente, la plataforma monitorea más de US$ 10,5 mil millones en volumen, 25,1 millones de transacciones y 1,71 millón de direcciones activas, evidenciando un crecimiento estructural de la infraestructura de pagos.
El volumen mensual de recargas (Top-Ups) pasó de niveles prácticamente inexistentes en 2023 a picos cercanos a US$ 900 millones en 2026. En el dato más reciente, correspondiente a julio, se movilizaron US$ 205,9 millones, con destaque para RedotPay, responsable de US$ 101,7 millones (49,4% del total), seguida por KAST (US$ 54,47 millones), EtherFi (US$ 24,13 millones) y otros emisores.
Desde una perspectiva macro, este crecimiento representa uno de los indicadores más relevantes de la adopción del sector. A diferencia del volumen negociado en corredurías, estas métricas reflejan el uso real de la infraestructura blockchain, demostrando que las stablecoins y los activos digitales se están incorporando a la vida cotidiana como medio de pago.
La expansión de este segmento fortalece la tesis de largo plazo para el mercado cripto: cuanto mayor sea la utilización de la infraestructura, mayor tenderá a ser la demanda de los ecosistemas que sustentan estas operaciones, consolidando la transición de las criptomonedas de activos predominantemente especulativos a una capa funcional del sistema financiero global.
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