Nunca des consejos de inversión a amigos o familiares. Jamás.

¿Cada recomendación que he hecho? Roja. Cada vez.

Los mercados son demasiado volátiles, demasiado irracionales. Y cuando se desploma, no solo estás viendo sangrar tus propias pérdidas: también llevas el peso emocional de ellos.

¿Lo bueno? Cero. ¿Lo malo? Relaciones arruinadas y culpa interminable.

Quédate con tu “alpha” para ti. Que encuentren su propio dolor.