Un año después de las inundaciones del 4 de julio que devastaron el condado de Kerr, muchas familias siguen desplazadas. Las crecidas del río Guadalupe destruyeron viviendas, dejando contaminación y estructuras vacías. Las demoras en las reclamaciones de seguros han alargado los plazos de recuperación, obligando a que el alojamiento temporal se convierta en arreglos permanentes, con costos cubiertos por las aseguradoras. Algunas propiedades son recuperables, pero continúan los esfuerzos de restauración a nivel comunitario mientras los residentes luchan por volver a casa antes de las fiestas.