Ya es de noche, ¿verdad, chicos?
Siéntense a mirar el gráfico un rato más y de repente vuelvo a pensar en el tiempo cuando recién empecé en el mercado.
En aquel entonces yo siempre creía que con encontrar un método “lo suficientemente bueno” se podía ganar dinero. Iba de curso en curso, de indicador en indicador. Pero cuanto más avanzaba, más entendía que lo decisivo no es cuánto sé, sino cuánto puedo hacer.
En realidad, el trading no es difícil de entender. Lo difícil es mantener la disciplina cuando tu propio dinero sube y baja minuto a minuto.
Saber que hay que cortar pérdidas, pero aun así tener esperanza.
Saber que hay que gestionar el capital, pero aun así querer entrar en una operación grande para recuperarte rápido.
Saber que hay que tener paciencia, pero al mismo tiempo tener miedo de perderse la oportunidad.
Creo que casi cualquiera que haya operado ha pasado por esas sensaciones.
Hay veces en que perder duele muchísimo, incluso llegan a quemar la cuenta. En ese momento solo se siente decepción y culpa hacia uno mismo. Pero mirando hacia atrás, esas mismas veces me enseñaron más que cualquier operación ganadora.
El mercado no necesita que acertemos todo el tiempo. El mercado solo necesita que tengamos suficiente disciplina para seguir existiendo.
Si hoy ustedes todavía están aquí, todavía están aprendiendo y sacando lecciones después de cada operación, no se apresuren a pensar que van atrasados. El trading es un viaje largo, no una carrera para hacerse rico en unas semanas o unos meses.
Cada vez que cometes un error, con que la próxima vez sea un poco menos. Cada mes mejora un poco más que el anterior. Con el tiempo, esos cambios pequeños crean una diferencia enorme.
Les deseo que siempre conserven la constancia, cuiden bien la cuenta y no se rindan por un par de fracasos.
Que duerman bien ❤️