El gobernador de California, Gavin Newsom, está obligando al menos a 90.000 empleados estatales a volver a la oficina cuatro días a la semana, duplicando el requisito anterior de dos días. Los sindicatos están reaccionando con fuerza, señalando daños ambientales y mayores costos de traslado. Ya se presentó una demanda que exige una revisión ambiental por los aumentos previstos en el tráfico y las emisiones. Los trabajadores dicen que el mandato destruye su calidad de vida y sus bolsillos. Newsom ya se cansó de esperar.