REESTATIZACIÓN 📢 | Durante las décadas de 1980 y 1990, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estuvo entre los principales defensores de las reformas liberalizadoras conocidas como Consenso de Washington. En programas de ajuste estructural firmados con decenas de países, especialmente de América Latina, África y Europa del Este, el Fondo recomendaba la privatización de empresas estatales, la apertura comercial, la desregulación y la reducción del papel del Estado en la economía. La media corporativa defendió con fiereza, con sus “especialistas”, esta receta sin espacio para el análisis crítico.
Presentadas como una solución para aumentar la eficiencia, reducir el gasto público y mejorar la calidad de los servicios, las privatizaciones se convirtieron en una condición frecuente para préstamos internacionales y programas de ajuste estructural, sobre todo en países de América Latina, África y Europa del Este.
Ahora, un estudio publicado por el propio FMI reconoce que el movimiento global avanza en dirección contraria. La institución identifica el surgimiento de una “cuarta gran ola de nacionalizaciones”, impulsada por la necesidad de que los Estados recuperen el control de áreas consideradas esenciales para el desarrollo económico y la seguridad nacional.
Aunque el Fondo trata el fenómeno como una adaptación a las nuevas circunstancias globales, la constatación representa un reconocimiento indirecto de las limitaciones del modelo que ayudó a promover durante décadas.
El cambio no ocurre solo en países en desarrollo.
En Estados Unidos, el gobierno aprobó la CHIPS and Science Act, destinando alrededor de US$ 52 mil millones para fortalecer la producción doméstica de semiconductores.
por Cezar Xavier @cezarxavier72
📸 Reproducción
#FMI
Presentadas como una solución para aumentar la eficiencia, reducir el gasto público y mejorar la calidad de los servicios, las privatizaciones se convirtieron en una condición frecuente para préstamos internacionales y programas de ajuste estructural, sobre todo en países de América Latina, África y Europa del Este.
Ahora, un estudio publicado por el propio FMI reconoce que el movimiento global avanza en dirección contraria. La institución identifica el surgimiento de una “cuarta gran ola de nacionalizaciones”, impulsada por la necesidad de que los Estados recuperen el control de áreas consideradas esenciales para el desarrollo económico y la seguridad nacional.
Aunque el Fondo trata el fenómeno como una adaptación a las nuevas circunstancias globales, la constatación representa un reconocimiento indirecto de las limitaciones del modelo que ayudó a promover durante décadas.
El cambio no ocurre solo en países en desarrollo.
En Estados Unidos, el gobierno aprobó la CHIPS and Science Act, destinando alrededor de US$ 52 mil millones para fortalecer la producción doméstica de semiconductores.
por Cezar Xavier @cezarxavier72
📸 Reproducción
#FMI