Goldman Sachs sube el precio objetivo a 12 meses de Kioxia a 116.000 yenes, y al mismo tiempo lanza una señal clave: es posible que el ciclo de alza de precios de la NAND se extienda, como mínimo, hasta mediados de 2027.
La razón no es complicada. La construcción de centros de datos de IA sigue avanzando y los chips de memoria de la capa base son una necesidad imprescindible; cuanto más tensa sea la oferta y la demanda, más fuerte será el poder de fijación de precios de los proveedores aguas arriba. Esa es también la base de confianza por la que Goldman Sachs se atreve a mantener la recomendación de compra.
Pero a nivel macro no acompaña. El presidente de la Reserva Federal, Waller, sigue subrayando la necesidad de llevar la inflación de vuelta a la meta del 2%. El aumento del PCE subyacente ronda el 3,4%; además, con las expectativas del mercado de un mayor endurecimiento de la política monetaria, el precio del oro ya ha caído por debajo de 4.000 dólares por onza. En el segundo trimestre, la caída fue de aproximadamente el 14%, registrando el peor desempeño desde 2013.
Dicho de otra manera, por un lado están las expectativas de “mercado alcista” de los semiconductores de almacenamiento impulsadas por la IA; por el otro, un entorno de tipos altos provocado por bancos centrales globales con sesgo más restrictivo. En los próximos años, cuál de los dos —los fundamentales del sector o el ciclo de tipos de interés— tendrá más peso, podría ser la variable clave para determinar el desempeño de los activos relacionados.