Un operador con la dirección CxCTVj compró aproximadamente 14,2 millones de ANSEM por 2.330 dólares el 28 de junio. A medida que el precio se disparó, la ganancia contable de esta posición se registró en unos 611.450 dólares, lo que corresponde a un rendimiento sobre la inversión de aproximadamente 261 veces.
Dicho de otra manera, este es un caso típico de apuesta extrema con un capital relativamente pequeño: cuando sale bien, se puede incluir en la línea de tiempo; cuando sale mal, simplemente desaparece en silencio en los datos de la cadena. Lo que se ve es una muestra afortunada; lo que no se ve son esas direcciones de estrategias similares que ya se han quedado en cero.
Para el mercado, estas historias por un lado amplifican la imaginación sobre los activos de alto riesgo y atraen más capital especulativo; por otro lado, también recuerdan que las ganancias extremas suelen venir acompañadas de volatilidad extrema, y que replicar el resultado es mucho más difícil que replicar la acción de la apuesta.
El problema más realista a continuación es: en activos similares, ¿el mercado tomará esta “muestra afortunada” como una señal para seguir persiguiendo la subida, o poco a poco volverá a un equilibrio más frío entre riesgo y rentabilidad?