En las últimas perspectivas de Fidelity Digital Assets se destacan dos cifras clave: las empresas cotizadas que poseen al menos 1.000 BTC han pasado de 22 a 49 en un año; al mismo tiempo, los ingresos diarios promedio de los mineros de Bitcoin han subido de 2,63 millones de dólares a 4020 millones de dólares.
Dicho de otro modo, por un lado hay más empresas que trasladan Bitcoin al balance general y lo convierten en capital “encadenado” a largo plazo; por el otro, el “presupuesto de seguridad” de los mineros no baja, sino que aumenta, respondiendo con ingresos reales a las críticas de que el “halving” debilita la seguridad de la red, en lugar de depender solo de proclamas sobre la fe.
Sin embargo, esto también trae una nueva contradicción: en el corto plazo, los incentivos por hashrate parecen más que suficientes, pero la estructura de tenencia de las monedas se va inclinando poco a poco hacia unos pocos actores grandes. A corto plazo, esto respalda la seguridad y la entrada de “tropas regulares”; a largo plazo, que las comisiones puedan seguir sosteniendo los ingresos de los mineros y si las instituciones continuarán concentrando el poder de la voz, son las variables que realmente habrá que vigilar detrás de estas cifras.