Ahora, solo 3 de los mayores clientes forman el 64% de la deuda por cobrar de la empresa, en comparación con el 33% en 2020. En esencia, una parte significativa del negocio de Nvidia depende de unos pocos compradores.
Burry considera que el actual boom de la IA está parcialmente respaldado por una demanda temporal: las empresas están testeando modelos a gran escala, construyendo infraestructura y compitiendo entre sí.
Pero esta etapa no puede durar para siempre.
Si los principales clientes comienzan a recortar la compra de chips tras finalizar esta carrera, Nvidia podría enfrentar una caída notable en la demanda.
Riesgo adicional de alrededor de $662 mil millones en obligaciones para desarrollar la infraestructura de IA en Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle, que están fuera de los balances principales de las empresas.
La principal tesis de Burry: nadie sabe realmente cuál será la demanda real de IA después de que termine la fase actual de euforia y si el mercado podrá justificar las cientos de miles de millones de dólares invertidos.


