Solía llegar a McDonald's todas las tardes, ponerme el delantal y pasar detrás del mostrador como si lo hubiera hecho mil veces antes. Era solo otro miembro del equipo: tomaba pedidos, rellenaba las patatas fritas, sonreía aunque me dolieran los pies y la jornada pareciera interminable. Mi salario apenas cubría lo básico, y la mayoría de la gente asumía que ese era todo el futuro que tenía.
Pero durante las noches tranquilas después del trabajo, me sentaba en mi cama revisando el teléfono, leyendo sobre tecnología y monedas digitales. Las criptomonedas parecían otro mundo: números en una pantalla, ideas impulsadas por código en lugar de corporaciones. Un nombre aparecía una y otra vez: Litecoin. No era llamativo, ni era la moneda más comentada, pero la gente lo describía como rápida, eficiente y subestimada. Esa palabra me quedó grabada. Subestimada. Me sonaba familiar.
No tenía mucho dinero: solo pequeños ahorros de turnos extras y comidas que me había ahorrado. En lugar de gastarlo en ropa o juegos, tomé una decisión en esta historia: compré Litecoin y lo olvidé. Sin grandes expectativas. Seguí despertándome temprano, preparando hamburguesas, limpiando mesas y trabajando en el servicio de autos como siempre.
Pasaron los años.
Una mañana, revisé mi teléfono antes de un turno y pensé que la aplicación estaba rota. Los números no tenían sentido. Mi Litecoin—algo que había comprado cuando nadie le prestaba atención—había explotado en valor tras una adopción masiva y un reconocimiento mundial. Lo que comenzó como una decisión silenciosa tras los turnos en McDonald's se había convertido en cinco millones de dólares.
Aún fui a trabajar ese día. La misma ropa, los mismos sonidos de la cocina. Pero todo se sentía diferente. No por el dinero—sino porque me había demostrado algo a mí mismo. No era solo un empleado más. Era alguien que creyó temprano, mantuvo la paciencia y no dejó que su trabajo definiera sus límites.
Eventualmente, salí por última vez de McDonald's, agradecido—no avergonzado. Ese lugar había financiado el primer paso de una vida que nadie esperaba. Menos aún yo.
Y todo comenzó con patatas fritas, noches tardías y una creencia silenciosa de que ser subestimado puede ser una fuerza poderosa.
#litecoin #ETHWhaleWatch #BinanceHODLerBREV